La vitamina C y E son antioxidantes tan poderosos que algunos investigadores los han llamado antimutagénicos, queriendo decir que
protegen frente a las mutaciones celulares que dan origen al cáncer. Varios estudios ofrecen la prueba de que estas vitaminas merecen se sobra dicha etiqueta. En uno de ellos cultivos celulares tratados con vitamina C mostraron mucho menos daño al DNA al ser expuestos a rayos X dañinos que las células no tratadas.
Los investigadores creen que las vitaminas C y E protegen frente al cáncer por barrer los diversos radicales libres que desencadenan tipos específicos de cáncer. Por ejemplo, entre los radicales que se ha observado son neutralizados por la vitamina C se encuentra uno que se produce en el estómago, lo que parece explicar porqué la gente que toma grandes dosis de vitamina C tiene bajos niveles de cáncer de estómago. Una Baja ingesta de vitamina C puede satisfacer las necesidades, pero también se ha relacionado con manchas anormales y puede ser un factor de riesgo para el cáncer de cervix.
Los bajos niveles de vitamina E pueden también jugar un importante papel en el cáncer de cervix y junto con el beta caroteno, la vitamina E ha demostrado tener un efecto protector sobre las células de la boca.
Estas vitaminas pueden también ser promisorias para quienes ya tienen cáncer. Cuando se aplican a ciertos tipos de células cancerosas, la vitamina C tiene un efecto letal, matando lasa células y deteniendo su crecimiento desmesurado. En pacientes con cáncer de vejiga, un cóctel de vitaminas que incluía las vitaminas C y E redujo la tasa de recurrencia en un 50 por ciento.
Los antioxidantes pueden: Reducir la incidencia global de muerte por cáncer y reducir el cáncer de esófago; rebajar el riesgo de cáncer de colon en un 57%; reducir las muertes por cáncer de próstata en más de 40%; reducir la recurrencia a la mitad en cáncer de vejiga.
Los estudios que justifica lo mencionado usaban dosis entre 200 y 400 UI de vitamina E y 2000 miligramos de vitamina C; puesto que estas dosis son mayores a las recomendadas por el gobierno, es conveniente consultar con su médico.