En estos últimos años el tema del medio ambiente planetario está convirtiéndose en un tema que ocupa las agendas de muchos funcionarios de países y agencias gubernamentales, pero si en algo coinciden es que si continúa la tendencia actual, dentro de muy poco tiempo el planeta será inhabitable. El Worldwatch Institute de Washington ha confirmado esta tendencia y según estimaciones de los científicos del Reino Unido, el plazo sería de 20 años. Probablemente los más optimistas sean los integrantes del programa de medio ambiente de las Naciones Unidas, quienes opinan que aún disponemos de 50 años para salvar la biosfera.
Nuestros insostenibles métodos de producción alimenticia quizá sea el factor que más pueda agravar la estabilidad de la biósfera. En nuestro planeta, aproximadamente el 75% de los suelos fértiles y cultivables de las zonas templada y tropical del globo están dedicadas a la agricultura; sin embargo, a pesar de ello, el uso y abuso de la tierra ha inhabilitado miles y cien miles de hectáreas en el mundo convirtiéndose en terrenos desérticos e inútiles. El tipo de alimentación que hoy recibimos es sumamente pobre en comparación con los que en años anteriores recibía la humanidad. Al tenor de dicha problemática, cabría formular tres interrogantes:
a. ¿Mantienen y renuevan los alimentos que consumimos el sistema de conservación personal? Muchos de esos alimentos son tóxicos a largo plazo y provocan cáncer, enfermedades cardiacas y degenerativas, deficiencias inmunológicas y hasta letargia crónica.
b. ¿Mantienen y renuevan estos alimentos el sistema de conservación de la especie humana? El sistema de producción y distribución de alimentos genera hambre crónica en un mundo de abundancia. Más de dos terceras partes viven en la pobreza y la escasez. Todos los días mueren más de 40 mil niños a consecuencia de una mala nutrición y enfermedades relacionadas con la falta de alimentos.
c. ¿Mantienen y renuevan estos alimentos el sistema de conservación de la vida en el planeta? Esta misma economía de la producción de alimentos agota suelos fértiles, derrocha la escasa agua dulce, contamina el medio ambiente, mata a otras especies vivientes, convierte las selvas en desiertos y los cultivos en tierra muerta (1).
Las algas microscópicas, en especial la Spirulina, son una respuesta adecuada a fin de disminuir el impacto en el orden socio ambiental y de salud del género humano. «Las algas microscópicas marinas forman el fitoplancton, la base de la cadena alimentaria que mantiene todas las formas de vida superiores. Los ricos afloramientos de nutrientes provocados por las Corrientes oceánicas que alcanzan las plataformas continentales, así como los aportes de las grandes cuencas fluviales, mantienen el crecimiento del fitoplancton». Estas microalgas son muy importantes por su exclusiva capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico en formas orgánicas. Este fenómeno es muy importante, porque el nitrógeno orgánico es esencial para la síntesis de proteínas y complejos aminoácidos por parte de plantas y animales (2).
La Spirulina presenta el más elevado contenido de proteínas de todos los alimentos naturales (65%). Viene en proporciones superiores a las carnes (15-25%), la soya (35%), la leche en polvo (35%), el maní (25%), los huevos (12%), los cereales (8- 14%) Y la leche entera (3%). No solo eso, por primera vez estamos ante una fuente vegetal completa en contenido proteico de alta calidad ya que contiene todos los aminoácidos esenciales y no esenciales (3). De acuerdo a los estudios y análisis hechos y comprobados, el consumo diario de 36 gramos de Spirulina (12 a 16 cápsulas) aporta lo necesario en proteína. (4) Los análisis de nutrición clasifican las proteínas de acuerdo con su valor de utilización neta de las mismas determinado por la calidad de los aminoácidos, la digestibilidad (proporción digerida por el organismo) y su valor biológico (proporción conservada del mismo) Desde este punto de vista, y teniendo en cuenta la cantidad de proteínas que posee, la Spirulina ocupa el segundo lugar después del huevo (5). Adicional a lo anterior, el consumo de la Spirulina reduce las posibilidades de incrementar el colesterol en la sangre ya que su contenido es muy inferior a cualquier otra fuente proteínica lacto-ovo-cárnica.
Es importante también su contenido de betacaroteno (superior a cualquier otra fuente vegetal), tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina, vitamina C, D, E, biotina e inositol. Eso quiere decir que la Spirulina es una formula excelente para prevenir el riesgo de todos los tipos de cáncer, incluidos los de pulmón, garganta, estómago, aparato digestivo, mama y cérvix. Como el aumento en la incidencia de cáncer parece relacionado con factores medioambientales, en particular con la dieta, los científicos afirman que pueden contrarrestarse aumentando la presencia en 96 la dieta de factores protectores, en particular el betacaroteno.
Al mismo tiempo, es el alimento natural más rico en hierro (7) y por lo tanto importante para combatir la anemia y las deficiencias inmunológicas derivadas de la carencia de este mineral.
Es, de igual forma, rica en calcio y magnesio, lo cual es valioso en lo que a prevención de osteoporosis se refiere, mantenimiento de los huesos y la transmisión neural a los músculos (8).
Por su riqueza en ácidos grasos esenciales, especialmente linoléico (LA) y gammalinolénico (GLA), también en la dieta humana, la Spirulina favorece la normalización de colesterol y la tensión arterial. Se sabe concretamente, gracias a las investigaciones de los últimos años, que la ausencia de GLA es responsable en el aumento de alcoholismo, síntomas de envejecimiento, esquizofrenia, patologías cardiacas, síndrome premenstrual, obesidad y artritis (9).
Un estudio en Japón sugiere que el consume de la Spirulina aumenta la población de lactobacilos en el hombre y puede incrementar la absorción eficaz de la vitamina B 1 y otras vitaminas de la dieta. Esto indica que el producto puede mantener el estado correcto de la flora intestinal y prevenir infecciones del colon, mejorar la digestión y estimular el sistema inmunológico (9).
1. Microalga Spirulina, superalimento del futuro, Robert Henrikson, p. 16
2. Idem, p. 27 3. Earthrise F arms 1982
3. Jassby, 1983, FNB, 1975
4. The Whole Food Revolution, Switzel; p. 21
5. “Dietary VitaminA and Risk of Cancer in the Western Electric Study”, Shekelle, RB.
6. Departamento de Agricultura de Estados Unidos, YSK Int. Corp.1982-88
7. Idem l,p.54
8. Evening Primrose Gil, Passwate 1; R.A.
9. “Intestinal Infection and Malnutrition”, Nutritional Research, 1985, Vol. 6 N° 10
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